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domingo, 9 de diciembre de 2012

Busto de Nefertiti



Nos encontramos ante el Busto de Nefertiti perteneciente al Imperio Medio (1.550 a.C. – 1.069 a.C.), concretamente al reindo de Amenofis IV o Akhenatón de la dinastía XVIII. Es de autor desconocido y pertenece a la escultura del estilo de Tell-El-Amarna En la actualidad, se encuentra en el Museo de Berlín, Alemania.

Esta obra es un busto perteneciente al estilo de Tell-El-Amarna representa a Nefertiti, la esposa del faraón Amenofis IV. Podemos apreciar que es un busto bastante naturalista, aunque alarga la cabeza hacia atrás de forma poco realista cosa que estaba relacionada con el culto monoteísta al dios Atón. Esta figura está policromada en diversos tonos: la piel es de un tono ocre y el collar y el gorro están policromados en tonos azulados y dorados. Destaca el maquillaje de sus labios y párpados aunque debemos añadir que tiene pintada únicamente la pupila del ojo derecho. Se cree que este busto fue realizado para que sirviera de modelos a otras estatuas, no para su exposición.

Este busto presenta unas características especiales, que no comparte con el resto de las estatuas ya que pertenece al estilo impuesto por Amenofis IV durante su reinado. Aquí no se buscaba la deificación de los miembros de la familia real, sino que primaba el naturalismo en las figuras, rostros y expresiones. Sin embargo, algo que le hacía parecer algo antinatural era el alargamiento de las cabezas en honor a Atón, dios solar.

Cuando este busto fue realizado, Egipto se encontraba sumergido en el Imperio Nuevo (1.550 a.C. – 1.069 a.C.) en el que debemos destacar los reinados de Hatshepsut, Amenofis IV, Tutankamón y Ramsés II entre otros. Fue el período de máximo esplendor de los templos entre los cuales destacaba el de Abu Simbel. Las esplendorosas tumbas se abandonan, construyéndose hipogeos excavados en la roca los cuales se agrupaban en valles como el de los Reyes o el de las Reinas.

Triada de Mikerinos, la diosa Hathor y el gnomo de Kynópolis



Nos encontramos ante la Triada de Mikerinos con la diosa Hathor y el gnomo de Kynópolis. Realizada durante el Imperio Antiguo (2686 a.C. – 2173 a.C.). Es una obra de autor desconocido, perteneciente a la escultura religiosa.

Esta escultura es un alto relieve en el que se representan al faraón Mikerinos con la diosa Hathor y el gnomo o espíritu de Kynópolis (una de las provincias de Egipto). El faraón se representa en el centro, de forma hierática y majestuosa, con aspecto de divinidad. Podemos apreciar como está coronado por la corona del Alto Egipto, destacando también en él la pequeña barba y el faldín del cual podemos destacar sus labrados, intentando imitar los pliegues del ropaje. Se representa con el pie izquierdo adelantado, símbolo de poder e importancia. A su derecha se halla Hathor, diosa egipcia de la monarquía y patrona de los nacimientos. Está representada con forma de mujer, aunque en su cabeza lleva unos cuernos de vaca en cuyo centro se halla una representación del sol. Presenta también un gran hieratismo y majestuosidad en su porte, además, sus ropajes se representan muy pegados al cuerpo de forma que se marca toda su figura. Su pie izquierdo también está adelantado, aunque de forma menos pronunciada que el del faraón, indicando así su menor importancia. Finalmente, a la izquierda de Micerinos se halla el gnomo de Kynópolis, representación de una provincia. De aquí destacamos también su hieratismo y sus ropajes que se adhieren totalmente a su figura. Esta figura no tiene su pie izquierdo adelantado, denotando así que es la menos importante de las tres figuras. Podemos destacar el hieratismo, la ley de la frontalidad y el canon de los 18 puños en los tres.

Esta estatua pertenece a la escultura religiosa. Esta se caracteriza por una gran rigidez y una idealización de los personajes representados ya que se asemejan con los dioses. Presentan el canon de los 18 puños, el cual nos indica que el ser humano perfecto debe medir 18 veces su propio puño, distribuyendo un cierto número de cada uno de estos por zonas del cuerpo (2 para la cabeza, 10 entre los hombros y las rodillas, 6 el resto) y la ley de la frontalidad mediante la cual la línea de los hombros y la cadera se representan rectas de forma que el eje del cuerpo no se desvía. Estas estatuas solían hacerse en un único bloque de piedra, sin separaciones, buscando que las figuras no se rompieran en diversos pedazos.

Esta obra fue realizada durante el Imperio Antiguo (2686 a.C. – 2173 a.C.). Esta es una de las etapas más importantes del denominado “milagro del Nilo”. La civilización egipcia es considerado esto ya que surgió debido a este río que fue la principal vía de comunicación, que se constituyó como frontera que separa la tierra de los vivos (este) y la de los muertos (oeste) y que les servía como base a sus creencias al pasar por ciclos de bajadas y crecidas anuales (vida-muerte). Sus crecidas también hicieron que los campesinos, sin trabajo debido a la inundación de sus campos, se marcharan a trabajar como obreros.

El escriba sentado



Nos encontramos ante el Escriba Sentado, encontrado en Sakkara y perteneciente a la V dinastía del Imperio Antiguo (2686 a.C. – 2173 a.C.). Es una obra de autor desconocido y perteneciente a la escultura cortesana egipcia. En la actualidad, se halla en el Museo del Louvre en París, Francia.

Ésta es una escultura de bulto redondo situada sobre un soporte de corte rectilíneo. Está realizada en bloques de piedra caliza, exceptuando sus ojos los cuales son de cristal. Está policromado en tonos ocres – la piel – y negro – el pelo. Es una escultura sedente aunque no tan hierática como las esculturas religiosas. Debemos destacar la relajación en su espalda y en los brazos – que además aparecen despegados del cuerpo, cosa muy extraña en la estatuaria egipcia ya que temían que los brazos se rompieran al separarlos del cuerpo-, además de su cuerpo no idealizado que nos muestra a una persona normal y corriente, no a un dios. También expresa emociones ya que su rostro muestra una gran naturalidad. Se muestra realizando su trabajo por tanto, podemos observar el material de escritura que lleva. Finalmente, la finalidad de esta escultura debía ser religioso ya que se creía que el Ka o alma del difunto habitaría en estas estatuas tras su muerte.

Esta estatua pertenece a la escultura cortesana de la V dinastía, estas estatuas presentan una serie de características pues a parte de las que comparten con las estatuas religiosas es decir, la armonía en las proporciones (canon de los 18 puños) la cual dividía una determinada cantidad de “puños” por zonas del cuerpo la ley de la frontalidad que consiste en representar recta la línea de los hombros y las caderas permitiendo que el eje del cuerpo no se desvíe, también tiene otras como la menor solemnidad y el mayor naturalismo tanto del cuerpo, como de la cara teniendo además una cierta relajación. Estas esculturas se hacían por un motivo religioso y buscaban una representación fiel del difunto, para que el Ka o alma pudiera encontrar su morada.

La época en la que esta escultura se realiza es el Imperio Antiguo (2686 a.C. – 2173 a.C.). Esta es la época de los grandes faraones y de las primeras pirámides. Debemos destacar la actuación de Zoser, Kefrén, Keops y Mikerinos entre otros, además de sus pirámides, las primeras que se hicieron, destacando sobre todo la de Zoser, lugar en el que se encontró la estatua que hemos comentado, la pirámide escalonada realizada por Imhotep compuesta por una serie de mastabas superpuestas, la cual inició el período de esplendor de la arquitectura egipcia.