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sábado, 19 de enero de 2013

Madonna de Crévole



Nos encontramos ante la Madonna de Crévole realizada entre los años 1283-84 por Duccio di Buoninsegna. Es una pintura perteneciente a la escuela de Siene de la pintura gótica italiana.

Esta obra es una pintura realizada en tempera y oro sobre madera y representa a la Virgen con el niño en brazos. Vemos como ella tiene la cabeza un poco agachada, permitiendo con el niño toque su rostro con ternura y delicadeza. El autor intenta transmitir delicadeza y cariño en esta imagen, humanizando las imágenes de los personajes divinos pues no vemos al Hijo de Dios y su madre, sino a una madre con su bebé. El rostro de ella es muy alargado, con los ojos juntos y sus ropajes presentan una gran cantidad de pliegues, al igual que el pequeño manto que cubre al niño. Las líneas son finas y el color es decorativo en lugar de plástico. Se observa claramente la influencia bizantina tanto en los colores como en la ternura que nos transmite. En las esquinas superiores observamos dos pequeños ángeles, típicas miniaturas de estas obras.

Este cuadro pertenece a la escuela de Siena de pintura gótica italiana. Esta se caracteriza por su gran influencia bizantina (colores y sentimentalismo), los trazos finos, las miniaturas y el color decorativo en lugar de plástico. Destacan numerosos pintores como Duccio di Buoninsegna, autor de este cuadro; Simone Martini autor de diversas obras de tema religioso, además de un retrato ecuestre; los hermanos Lorenzetti quienes crean el tema de la Virgen de la Humildad. Este arte sería trasladado más tarde a Cataluña por los Hermanos Serra y Ferrer Bassá. Destaca por su similitud y unión con la escuela florentina.

Cuando esta obra fue realizada, Europa se hallaba en una época de intenso cambio. Los cambios económicos habían propiciado el auge de las ciudades y de la burguesía, comerciantes ricos sobre todo, quienes comenzaron a controlar los gobiernos locales. Sin embargo, la pobreza seguía siendo habitual en los campesinos quienes padecían además un gran número de enfermedades como la peste. Los burgueses adinerados se convertirán en mecenas de las artes, permitiendo su gran auge.

Matrimonio Arnolfini



Nos encontramos ante el cuadro titulado El matrimonio Arnolfini realizado por los hermanos Hubert y Jan van Eyck (atribuido principalmente a Jan) en el año 1434. Esta obra pertenece a la escuela flamenca de la pintura gótica.

Este cuadro es una pintura en óleo realizada con pincel. Representa como el matrimonio Arnolfini contraía nupcias. Él, era un rico banquero italiano asentado en Flandes, cuya riqueza podemos comprobar tanto en los ropajes de los protagonistas, como en la decoración de la habitación. Podemos observar como los dos jóvenes están contrayendo matrimonio. Ambos tienen las manos unidas pero, mientras él levanta su mano derecha reflejando un juramento, ella posa la suya en su vientre, en señal de fertilidad. La obra presenta un gran simbolismo: por una parte, los colores predominantes – verde y rojo – simbolizan fertilidad y pasión; los dos pares de zuecos representan la función de cada miembro del matrimonio, los de él, más cercanos a la puerta indican su obligación de trabajar para mantener a la familia y los de ella, en el fondo y junto a la cama, indican su obligación de permanecer en casa para atenderla y cuidar de la familia; el perro indica fidelidad; los rosarios situados a la izquierda del espejo muestran la obligación de ser devotos y orar con frecuencia; en el cabecero de la cama podemos observar una borla (clara alusión a la fertilidad) sobre la que se encuentra la imagen de Santa Margarita, patrona de los partos, aunque también podría ser Santa Marta, patrona del hogar; al llevar los pies descalzos indican que están en un lugar sagrado. Finalmente, también debemos añadir que en el espejo del fondo, rodeado por 10 de las 14 estaciones del Via Crucis, podemos observar el reflejo de los dos pintores que actúan como testigos de este enlace.

La pintura gótica de la escuela flamenca se caracteriza por la fuerte iluminación, el uso del volumen, la minuciosidad y el detallismo, la representación de imágenes y objetos cotidianos, la inexistencia de la perspectiva científica y la no idealización. Por otra parte, debemos destacar el amor al paisaje y el estudio de la composición. Los temas más usuales eran los burgueses aunque también había un fuerte protagonismo de la religión en ellos. Destacan los hermanos Hubert y Jan van Eyck autores del cuadro ya comentado además de algunas Vírgenes y del Cordero místico de San Bavón en Gante; Petrus Christus cuya temática era religiosa; Roger van der Weyden autor de, entre otros cuadros, el Descendimiento; Hans Memling autor del Tríptico de la adoración de los Reyes Magos; Robert Campín, que representó sobretodo vírgenes y santos; Brueghel, autor de obras de tema burgués; El Bosco cuyo cuadro más famoso es el Jardín de las Delicias. Finalmente, nombrar a Dierick Bouts, Hugo van der Goes; Gerard David; Gerardo de San Juan y Patinir.

Cuando este cuadro fue realizado, Europa se hallaba en una época de grandes transformaciones. Tras numerosas mejoras económicas, la población se marcha a las ciudades donde la burguesía comenzará a controlar a la población. A pesar de todas estas mejoras, la población más pobre vivirá en una crisis constante, acechados por el hambre y las enfermedades como la peste. Los burgueses se convertirán en los primeros mecenas de las artes, favoreciendo la construcción de las grandes catedrales y la realización de obras pictóricas.