Mostrando entradas con la etiqueta Neoclásico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neoclásico. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de abril de 2013

La carga de los Mamelucos



Nos encontramos ante el cuadro La carga de los Mamelucos o el 2 de mayo de 1808 realizado por Francisco de Goya en 1814. Es un óleo sobre lienzo y pertenece a la pintura española neoclásica.

El cuadro representa la revuelta popular iniciada el 2 de mayo de 1808 por el pueblo madrileño que provocaría la Guerra de la Independencia. La escena central la forma un Mameluco que cae del caballo, muerto, mientras otro ciudadano apuñala a su caballo. Se pueden observar los rostros de terror del ejército francés, el más fuerte del momento, que no se esperaba el ataque popular. La técnica usada se caracteriza por las pinceladas rápidas, sueltas, a base de manchones, como si fueran un estallido de violencia. La escena está teñida de dramatismo y los colores son muy brillantes. Se usa un gran juego de luces y sombras para destacar detalles. Esta obra se trata de un manifiesto antibelicista, que nos muestra el odio indiscriminado que genera la violencia. Goya siempre fue un pintor un tanto independiente, con un estilo propio. Pasó por muchas fases debido a su agitada vida, llegando incluso a ser pintor de la Corte. Entre sus cuadros más importantes debemos destacar “La maja desnuda” y “La maja vestida”, “Los fusilamientos del 3 de Mayo”, “La familia de Carlos IV” y la colección “Los desastres de la Guerra” en la que critica duramente la Guerra de la Independencia.

Cuando este cuadro se pintó, España acababa de expulsar al invasor francés. Napoleón había tomado el país mediante engaños al rey, Carlos IV, y a su heredero, futuro Fernando VII. Así, el pueblo madrileño, inició una revuelta popular que acabaría por extenderse a toda España. Paralelamente, en Cádiz se inició una auténtica revolución liberal y burguesa que culminaría con la Constitución de 1812, popularmente conocida como “La Pepa”, primera constitución de España que marcaría el comienzo de la libertad.

Eros y Psique



Nos encontramos ante Eros y Psique escultura realizada por el veneciano Antonio Canova entre 1787 y 1793. Es un ejemplo de escultura del arte neoclásico. En la actualidad se encuentra en el museo del Louvre, Francia.

Esta obra nos muestra a Eros, dios del amor, junto con la princesa Psique, su esposa y amada. Representa uno de los momentos finales del mito, en el que Eros va a despertar a la joven que ha quedado eternamente dormida tras ser vencida por la curiosidad mientras realizaba una tarea encomendada por la diosa Venus. Es un conjunto escultórico de bulto redondo realizado en mármol. La figura presenta bastante complejidad en su composición y aún podemos ver restos del barroco en él. Psique está tumbada de frente, con los brazos alrededor del cuello, despertándose, esperando a que Eros, a quien se representa con alas, con el cuerpo un poco inclinado hacia delante y los pies apoyados, con las rodillas dobladas, acercando su boca a la de su amada, a punto de besarla. La escena se desarrolla sobre una especie de piedra, sobre la que hay una tela (muy bien esculpida con numerosos pliegues) que cubre la zona íntima de Psique. Antonio Canova es el escultor neoclásico por excelencia. Formado en Venecia, pronto se trasladará a Roma. Sus obras se caracterizan por su grandeza, sencillez, belleza ideal y perfección. Elimina el exceso y representa modelos antiguos (aunque no los copia). Realiza obras como la “Tumba de María Cristina de Austria”, “Paulina Bonaparte (como Venus vencedora)” o “Las tres Gracias”.

Cuando esta obra fue realizada, Europa se hallaba en la época de la Ilustración. Los burgueses comenzaron a luchar por las ideas de igualdad y libertad, querían poder decidir quién les gobernaba, participar en política. Es la época de las grandes revoluciones, del Imperio Napoleónico. Cansados de las formas y los escorzos barrocos, se instaura un arte más pausado, universal, sin escuelas regionales. Se imitan las formas clásicas, se redescubren Grecia y Roma de nuevo, las ruinas “se ponen de moda”… Es el triunfo de la música, de los burgueses y de la libertad.

Coronación de Napoleón



Nos encontramos ante La coronación de Napoleón y su esposa Josefina realizado en el año 1807 por Jacques-Louis David. Es una muestra de la pintura francesa del neoclasicismo. En la actualidad se encuentra en el Museo del Louvre, París, Francia.

La obra nos muestra el momento en el que Napoleón corona a Josefina como emperatriz de Francia. Lleva una corona de laurel, denotando su gusto por todo lo relacionado con el imperio romano. A la izquierda, observamos a los hermanos y hermanas de Napoleón, además de sus cuñadas y Hortensia, la hija de Josefina. La madre del emperador, a pesar de no haber podido asistir a la ceremonia, se retrata en la tribuna, en una posición privilegiada. En la tribuna superior, el propio Jacques-Louis entre otro grupo de personas. A la derecha, el papa Pío VII junto con los cardenales franceses. Uno de ellos levanta un crucifijo en el momento de la coronación. El centro del cuadro es la corona y todos los personajes miran hacia ella excepto Josefina que mira al suelo y el propio Napoleón que mira al frente. Hay quien considera este cuadro un retrato del régimen imperial. La composición es lineal. La luz entra por la parte izquierda del cuadro, probablemente por algo ventana o vidriera de la catedral (la escena se desarrolla en Nôtre-Dame de París). Presenta un fuerte simbolismo ya que a los emperadores los coronaba siempre el Papa (símbolo de que obtenía el poder por la gracia de Dios) pero, al coronarse a sí mismo demuestra que obtiene el poder gracias al pueblo. El autor, Jacques-Louis David, quien había sido uno de los pintores favoritos de Luis XVI, se convirtió en el cronista oficial de la Revolución Francesa y el régimen napoleónico. Algunas de sus obras más importantes son “El juramento de los Horacios”, “Marat asesinado”, “El juramento del juego de la Pelota” o “El rapto de las Sabinas”.

Cuando este cuadro fue realizado, Napoleón se había auto-coronado Emperador de Francia y controlaba prácticamente toda Europa. La burguesa Francia posterior a la Revolución extendía su poder por todos los lugares conocidos del planeta, luchaba por imponer su nueva forma de vida.

El juramento de los Horacios



Nos encontramos ante el Juramento de los Horacios realizado por Jacques-Louis David en 1784. Es una muestra de la pintura del Neoclasicismo. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre, París, Francia.

Este cuadro representa a los hermanos Horacios en el momento en el que juran a su padre fidelidad a la patria y ponen su vida a su disposición. Sus mujeres se ven reflejadas al fondo, una de ellas junto a sus hijos, abatidas puesto que saben que sus maridos van a una muerte casi segura. La leyenda cuenta que Roma y Alba Lunga se enfrentaron para determinar cuál era la ciudad más importante de Italia. Para este enfrentamiento se enfrentaron los Horacios y los Curiacios (3 hermanos). Únicamente hubo un superviviente, uno de los Horacios quien mataría a su hermana por verla llorar por la muerte de su prometido, uno de los Curiacios. El cuadro se enmarca dentro de un marco arquitectónico que nos muestra un entorno típico de la Antigüedad: una serie de arcos de medio punto sostenidos por columnas de orden toscano. El centro del cuadro es la mano de padre Horacio que sostiene las espadas, cosa que nos hace centrarnos en la parte más significativa del cuadro. Los colores son apagados, exceptuando el rojo de la túnica del padre. Se produce un gran juego de luces y sombras (influencia de Caravaggio). Esta obra tiene un fuerte significado ya  que, encargada por el rey francés Luis XVI poco antes de la Revolución, quería demostrar la importancia del amor y la lealtad hacia la patria y, por supuesto, al rey, máxima autoridad del Estado. El autor de la obra, Jacques-Louis David, estudió arte en Roma, obsesionándose con todo lo que tenga que ver con el mundo clásico. Tras volver a Francia consiguió convertirse en uno de los pintores favoritos del rey, pero aun así no dudó en votar a favor de su ejecución. Cuando Napoleón obtuvo el poder francés, se convirtió en su pintor oficial. Entre sus obras podemos destacar “El juramento del juego de la Pelota”, “Marat asesinado”, “Coronación de Napoleón” y “El rapto de las Sabinas”.

Cuando esta obra fue realizada, Francia se encontraba en un momento bastante complicado: los excesos de los reyes de la dinastía Borbón habían hecho que el pueblo, que moría de hambre y sufría constantes crisis de subsistencia, comenzara a pensar en una rebelión. La burguesía, cansada de ser pisoteada por el mero hecho de no poseer un título nobiliario e influida por las ideas ilustradas, sería quien lideraría esta auténtica revolución liberal que acabaría con la todopoderosa monarquía absoluta francesa y transformaría al pueblo europeo. La lucha por nuestros derechos había comenzado.