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domingo, 14 de abril de 2013

El pensador



Nos encontramos ante el Pensador de Rodin, realizado en el año 1880. Es una escultura realizada en bronce. Pertenece a la escultura impresionista del S.XIX.

La escultura nos muestra a un hombre sentado, con un brazo apoyado sobre la rodilla y la cabeza apoyada en su mano. Representa a Dante, protagonista de la Divina Comedia. Le representa cabizbajo, sumido en sus pensamientos, a las puertas del Infierno (pertenecía a un conjunto arquitectónico que se desarrollaba en ese lugar). La superficie de la escultura no es lisa, sino que muestra algunas imperfecciones, como si estuviera inacabada, para que la luz sea la que complete la escultura a los ojos del espectador. Su tratamiento de la luz lo convierte en un impresionista. Refleja en sus obras los dramas humanos e incluye una fuerte simbología. Otras obras suyas son “El beso” o “Los burgueses de Calais”.

El principal escultor de la época es Rodin, también destacan Meunier (El estibador) y Carpeaux (La danza).

sábado, 13 de abril de 2013

Eros y Psique



Nos encontramos ante Eros y Psique escultura realizada por el veneciano Antonio Canova entre 1787 y 1793. Es un ejemplo de escultura del arte neoclásico. En la actualidad se encuentra en el museo del Louvre, Francia.

Esta obra nos muestra a Eros, dios del amor, junto con la princesa Psique, su esposa y amada. Representa uno de los momentos finales del mito, en el que Eros va a despertar a la joven que ha quedado eternamente dormida tras ser vencida por la curiosidad mientras realizaba una tarea encomendada por la diosa Venus. Es un conjunto escultórico de bulto redondo realizado en mármol. La figura presenta bastante complejidad en su composición y aún podemos ver restos del barroco en él. Psique está tumbada de frente, con los brazos alrededor del cuello, despertándose, esperando a que Eros, a quien se representa con alas, con el cuerpo un poco inclinado hacia delante y los pies apoyados, con las rodillas dobladas, acercando su boca a la de su amada, a punto de besarla. La escena se desarrolla sobre una especie de piedra, sobre la que hay una tela (muy bien esculpida con numerosos pliegues) que cubre la zona íntima de Psique. Antonio Canova es el escultor neoclásico por excelencia. Formado en Venecia, pronto se trasladará a Roma. Sus obras se caracterizan por su grandeza, sencillez, belleza ideal y perfección. Elimina el exceso y representa modelos antiguos (aunque no los copia). Realiza obras como la “Tumba de María Cristina de Austria”, “Paulina Bonaparte (como Venus vencedora)” o “Las tres Gracias”.

Cuando esta obra fue realizada, Europa se hallaba en la época de la Ilustración. Los burgueses comenzaron a luchar por las ideas de igualdad y libertad, querían poder decidir quién les gobernaba, participar en política. Es la época de las grandes revoluciones, del Imperio Napoleónico. Cansados de las formas y los escorzos barrocos, se instaura un arte más pausado, universal, sin escuelas regionales. Se imitan las formas clásicas, se redescubren Grecia y Roma de nuevo, las ruinas “se ponen de moda”… Es el triunfo de la música, de los burgueses y de la libertad.

Coronación de Napoleón



Nos encontramos ante La coronación de Napoleón y su esposa Josefina realizado en el año 1807 por Jacques-Louis David. Es una muestra de la pintura francesa del neoclasicismo. En la actualidad se encuentra en el Museo del Louvre, París, Francia.

La obra nos muestra el momento en el que Napoleón corona a Josefina como emperatriz de Francia. Lleva una corona de laurel, denotando su gusto por todo lo relacionado con el imperio romano. A la izquierda, observamos a los hermanos y hermanas de Napoleón, además de sus cuñadas y Hortensia, la hija de Josefina. La madre del emperador, a pesar de no haber podido asistir a la ceremonia, se retrata en la tribuna, en una posición privilegiada. En la tribuna superior, el propio Jacques-Louis entre otro grupo de personas. A la derecha, el papa Pío VII junto con los cardenales franceses. Uno de ellos levanta un crucifijo en el momento de la coronación. El centro del cuadro es la corona y todos los personajes miran hacia ella excepto Josefina que mira al suelo y el propio Napoleón que mira al frente. Hay quien considera este cuadro un retrato del régimen imperial. La composición es lineal. La luz entra por la parte izquierda del cuadro, probablemente por algo ventana o vidriera de la catedral (la escena se desarrolla en Nôtre-Dame de París). Presenta un fuerte simbolismo ya que a los emperadores los coronaba siempre el Papa (símbolo de que obtenía el poder por la gracia de Dios) pero, al coronarse a sí mismo demuestra que obtiene el poder gracias al pueblo. El autor, Jacques-Louis David, quien había sido uno de los pintores favoritos de Luis XVI, se convirtió en el cronista oficial de la Revolución Francesa y el régimen napoleónico. Algunas de sus obras más importantes son “El juramento de los Horacios”, “Marat asesinado”, “El juramento del juego de la Pelota” o “El rapto de las Sabinas”.

Cuando este cuadro fue realizado, Napoleón se había auto-coronado Emperador de Francia y controlaba prácticamente toda Europa. La burguesa Francia posterior a la Revolución extendía su poder por todos los lugares conocidos del planeta, luchaba por imponer su nueva forma de vida.

martes, 22 de enero de 2013

La pietà del Vaticano



Nos encontramos ante La Pietà de Miguel Ángel. Realizada entre los años 1496 y 1501. Esta obra pertenece a la escultura del Cinquecentto del Renacimiento italiano. Se encuentra en San Pedro del Vaticano.

Esta obra nos muestra a la Virgen con Jesús muerto entre sus brazos siendo un conjunto escultórico de forma piramidal. Está realizada en mármol blanco, esculpida de forma detallada aunque concebida para su vista frontal por lo que la parte posterior no está muy trabajada. Un detalle importante a destacar es su acabado perfecto, con un acabado completamente liso, poco frecuente en este autor. Centrándonos en la figura de María, debemos mencionar que su rostro se representa sereno, sin sufrimiento, aunque al mismo tiempo, hay un halo de tristeza que la envuelve, tal vez por la posición de la cabeza o de los ojos, los cuales están entornados. Se la representa como una mujer joven, más joven incluso que su hijo. Sus ropajes están llenos de pliegues. Por otra parte, la cara del Cristo es también serena, como si no hubiera muerto de una forma horrible, muestra paz y calma pareciendo dormido. Las heridas en sus manos y costado están esculpidas de forma limpia e impecable. Está prácticamente desnudo, exceptuando el sudario que le cubre. Finalmente, debemos añadir que sobre el pecho de la virgen hay una cinta que dice: “Miguel Ángel Buonarotti florentino, me hizo”. Otras obras destacadas de este fecundo autor fueron el David, el Moisés (tumba de Julio II) o la Pietà Rondanini entre otras.

Esta escultura pertenece al Cinquecentto del Renacimiento italiano. Este se caracterizaba por el seguimiento de los cánones escultóricos de la antigüedad clásica, siendo el Laocoonte una de las obras que más inspirarían a los autores. Cada autor tenía su técnica y cada obra era un mundo pero, Miguel Ángel, autor de esta escultura, tuvo dos períodos escultóricos de los que podemos extraer una serie de características: hasta 1534 es su período clasicista (belleza y armonía moral y física, proporciones y acabados perfectos…) y desde 1534 hasta 1564 es su período de crisis (más importante la expresión que la forma, no le interesa la perfección ideal, manierismo). Otros autores destacados serían Giambologna y Benvenuto Cellini.

Cuando esta obra fue hecha, el mundo se hallaba en un “renacimiento”, una vuelta a los cánones clásicos, al mundo antiguo. Todo esto se debía al descubrimiento de la ciudad de Pompeya. La burguesía enriquecida intentaba mostrar su poderío mediante la contratación de artistas a los que tomaban bajo su protección para que pintara cuadros e hiciera esculturas. Florencia, gracias sobre todo a los Médicis y al gran Miguel Ángel, pasaría a ser la ciudad más importante, el centro cultural de Europa.

sábado, 19 de enero de 2013

Virgen de Montserrat



Nos encontramos ante la Virgen de Montserrat de autor desconocido. Es una escultura del S.XII, perteneciente a la escuela catalana del arte románico.

Esta estatua, que mide 95 centímetros y está realizada en madera de álamo, representa a una Virgen sedente con el niño en brazos. Destaca por su rigidez y su hieratismo, característico de la estatuaria románica. Lleva en su mano la bola que simboliza al mundo (fuerte carácter simbólico de los elementos) y, el niño, levanta la mano derecha dando su bendición al mundo mientras sostiene en su mano izquierda una piña. La imagen está policromada completamente en tonos dorados, exceptuando la cara y mano de la Virgen y el niño que son de color negro. El uso de este color en las Vírgenes románicas es usual, aunque no se conoce el motivo de este cambio. La finalidad de esta estatua es didáctica (enseñar al pueblo la grandiosidad de la Madre de Dios).

La escultura románica está íntimamente ligada a las fachadas de las iglesias siendo casi exclusiva en ellas. Los temas principales eran la exaltación de la gloria de Cristo – el cual solía representarse rodeado por los tetramorfos, figuras alegóricas de los cuatro evangelistas -, el Apocalipsis… Sin embargo, también podemos apreciar algunas veces imágenes paganas como monstruos los cuales infundían temor en los hombres. Esta estatuaria se caracterizaba por el esquematismo, antinaturalismo, simbolismo, rigidez, simetría e hieratismo. Interesaba más el contenido que la imagen en sí, ya que su función era didáctica, por lo que a veces no estaban muy cuidadas. Por otra parte, también se representaban imágenes (principalmente crucificados y vírgenes entronizadas).

Cuando esta virgen fue realizada Europa se hallaba sumergida en plena Edad Media. Esta etapa se caracteriza por ser un período convulso, de frecuentes guerras y mucha miseria. Sin embargo, es la primera vez que Europa entera – separada en diversos reinos y no con un gobierno común – comparte dos características: la primera, el cristianismo que sería la religión oficial de prácticamente todo el continente (exceptuando las áreas paganas del noreste y las ortodoxas del Imperio Bizantino); la segunda, el arte románico que derivaría de esta unidad religiosa, del temor del fin del mundo en el año 1000 y de las peregrinaciones, aunque sería un arte de muy corta duración ya que enseguida se vio sustituido por la grandiosidad de las catedrales góticas.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Fuente del Patio de los Leones



Nos encontramos ante la fuente del Patio de los Leones de la Alhambra de Granada realizado en el siglo XIV por orden del sultán nazarí Muhammad V. Pertenece al arte nazarí.

Esta fuente está formada por 12 leones que sirven de apoyo a lo que se podría considerar la fuente propiamente dicha. Los leones, siguiendo los principios del arte islámico, no son realistas, sino que parecen más bien perros o gatos, no fieras salvajes. Están localizados en el centro de uno de los patios principales de la Alhambra. Este patio es de planta rectangular, con 2 templetes en los lados menores y 4 lados porticados de galerías a base de arquerías sobre columnas de mármol y arcos que actúan como pantallas visuales. En el sur podemos localizar la sala de los Abencerrajes; en el norte, la de las Dos hermanas; en el oeste, la de los Mocárabes; en el este la de los Reyes. Muhammad V mandó construir este patio siguiendo el ejemplo de su padre, Yusuf I el cual había construido el Patio de los Arrayanes, el otro patio principal de la zona palatina de la Alhambra, durante su reinado, demostrando así que su poder no era menor que el de su progenitor.

Cuando esta fuente fue realizada, Al-Andalus había desaparecido casi por completo, a los árabes tan solo les quedaba un último reducto en la Península Ibérica: el reino nazarí de Granada. Tras su llegada a la Península en el 711 y su rápida expansión detenida únicamente por la escaramuza de Covadonga, liderada por Don Pelayo, habían dominado la antigua Hispania durante muchos siglos. Comenzaron a formarse los reinos cristianos: Castilla a partir del pequeño reducto que había quedado libre de la invasión musulmana; Navarra y Aragón a partir de la marca hispánica de Carlomagno. Estos reinos (especialmente Castilla y, en parte, también Aragón) comenzaron a expandirse reconquistando múltiples territorios llegando a la determinante batalla de las Navas de Tolosa en el 1212, momento en el que los castellanos obtendrán el poder y los musulmanes se deberán recluir en Granada, último bastión que resistiría hasta el año 1492 cuando los Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos, acompañados por Don Gonzalo Fernández de Córdoba lograron conquistar la última ciudad musulmana de España.

Políptico Barberini



Nos encontramos ante el Políptico Barberini de autor desconocido, del siglo VI d.C.  Pertenece a la escultura del arte bizantino.

Esta obra es un bajorrelieve en la zona lateral y un altorrelieve en la parte céntrica. Es una obra realizada en marfil de 34 centímetros. Está dividido en cinco partes (cuatro bordes y una céntrica). En el centro podemos ver a Justiniano en posición de corbeta y clavando la lanza, además de la Niké y el símbolo de la abundancia a lo pies del emperador; en el lateral hay un soldado que lleva una Niké con una corona de laurel; abajo apreciamos un grupo de extranjeros ofreciendo regalos; arriba vemos a Cristo en clípeo con el sol y la luna, joven e imberbe, con ángeles a sus lados. Tiene una finalidad propagandística, ya que pretende ensalzar uno de los triunfos del emperador bizantino Justiniano.

Esta obra fue realizada en el momento de máximo esplendor del Imperio Bizantino, el reinado de Justiniano. Él, como emperador, estableció una política expansionista cuya finalidad era regresar a la magnificencia del Imperio Romano durante la Pax Augusta, y llegó a conquistar grandes territorios hasta expandir su Imperio por algunas zonas de Italia y el sur de la Península Ibérica.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Augusto de Prima Porta



Nos encontramos ante el Augusto de Prima Porta, obra de autor desconocido del siglo I d.C. Es una estatua perteneciente a la escultura del Alto Imperio – en su primera etapa, para ser más exactos-. En la actualidad se encuentra en los Museos Vaticanos.

Esta obra representa a Augusto, primer emperador de Roma, de forma “thoracata”, con sus ropas de militar, animando a las tropas ante una batalla. Podemos apreciar como lleva una especie de túnica con pliegues, los cuales están muy bien logrados, situado encima de la coraza característica de los militares romanos. A sus pies, de forma muy simbólica, se encuentra Eros o Cupido, dios del amor, cosa que nos indica que la dinastía Julio-Claudia descendía de la propia Venus al ser los descendientes de Eneas. La coraza contiene una gran cantidad de información: en la parte superior podemos observar a Tiberio, sucesor de Augusto, recibiendo unas insignias, las nuevas provincias romanas (Hispania y Galia), finalmente, en la parte baja podemos ver a la Madre Tierra con Rómulo y Remo y el cuerno de la abundancia escoltado por Diana y Apolo. Debemos destacar que esta estatua es una copia en mármol de una original en bronce y que está inspirada en el modelo griego del Doríforo (cosa que sabemos gracias a las proporciones y al contraposto).

Esta obra pertenece a la estatuaria romana del Alto Imperio, lo cual destaca por el idealismo (influencia helenística), el uso del trépano, la aparición de la barba y el predomino del cuerpo entero, aunque también se realizaban estatuas ecuestres y bustos en los que se incluían los pectorales. Todo esto contrasta con la escultura que comenzó a realizarse en el Bajo Imperio, de la cual debemos destacar un pequeño “paso atrás”, debido al hieratismo y la divinización de la imágenes, que perdieron su realismo.

Esta escultura fue realizada durante el Alto Imperio, la época más esplendorosa y de máxima expansión de Roma. Augusto, personaje representado aquí, fue el primer emperador tras vencer a Marco Antonio en Egipto. Es la época de Paz y tranquilidad, la de los grandes emperadores como Trajano o Adriano pero, poco a poco y quizás debido a las recientes comodidades, todo comenzó a venirse abajo hasta acabar con el fin del Imperio Romano en el 476 d.C.

Patricio Barberini



Nos encontramos ante el Patricio Barberini. Es una obra de autor desconocido, datada en el siglo I a.C. y perteneciente a la escultura del período republicano. En la actualidad se encuentra en el Palacio de los Conservadores (Roma).

Esta obra está realizada en mármol y en ella podemos apreciar a un hombre, probablemente un patricio, con dos bustos de otros dos hombres. La figura principal representa a un hombre de mediana edad, con una túnica de la que debemos destacar la técnica de los paños mojados (cosa que vemos en los pliegues de sus ropajes). Uno de los bustos está situado encima de una columna. Debemos destacar las grandes diferencias que se puede apreciar en las caras de los tres personajes y el gran realismo pues se representan personas de avanzada edad (el abuelo y el padre de la figura principal), con sus rasgos propios y un gran realismo. Esta escultura tiene su origen en las imágenes Maiorum, unas máscaras funerarias – realizadas cuando una persona moría – que se colocaban en unas hornacinas en las casas.

Esta obra pertenece a la escultura de la república. Tiene una fuerte influencia etrusca (ritos funerarios) y se caracteriza por el gran realismo, el individualismo de los personajes y el predominio del pelo corto en las figuras. La mayor parte de las esculturas que se realizaban en esta época eran los bustos hasta el cuello o el inicio del pecho.

Esta escultura fue realizada durante la República. En esta época destacan las guerras púnicas contra Cartago, las cuales decidieron quien sería la máxima potencia, la civilización que controlaría todo el mundo conocido. También hubo grandes avances en la legislación, además de una guerra civil. En esta época destacan importantes figuras como Sila, los Gracos, los Escipiones y Mario. Esta época fue el preludio de la etapa más importante, el Imperio, el cual empezaría tras el asesinato de Julio César.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Laocoonte y sus hijos



Nos encontramos ante el conjunto escultórico del Laocoonte y sus hijos realizado por Agesandro, Polydoro y Athenodoro en el año 50 a.C. Pertenece a la escultura helenística, concretamente a la Escuela de Rodas. En la actualidad se encuentra en los Museos Vaticanos.

Esta obra es un conjunto escultórico formado por tres personajes, además de la serpiente, de bulto redondo, realizado en mármol. El personaje central es Laocoonte, sacerdote troyano que se opuso a la entrada del famoso caballo en la ciudad de Troya. Podemos apreciar que es un hombre de mediana edad, pero aun así, presenta una fuerte musculatura; la barba y el pelo están muy bien conseguidos gracias al trépano. Su rostro presenta una gran expresividad debido al dolor del momento, no solo porque la serpiente le esté estrangulando sino también por ver como están muriendo sus hijos. A estos dos jóvenes se les representa también con una expresión de gran sufrimiento. Lo que más debemos destaca de este conjunto es su gran expresividad, característica tanto del período como de la escuela a la que pertenece. Representa un tema mitológico, el castigo de los dioses al sacerdote Laocoonte y su finalidad es la de demostrar que esos dioses eran los más poderosos y que no debían ser desobedecidos ya que una falta de respeto conllevaría un gran castigo.

Este conjunto escultórico pertenece a la escultura helenística la cual se caracteriza por una mayor emotividad y complejidad compositiva, además de por los temas heroicos, anecdóticos y sensuales. Esta corriente se dividía en diferentes escuelas: la de Atenas (en la que destacan El niño de la oca, El niño de la espina, la Venus de Milo y el torso belvedere), la de Pérgamo (donde destacan el Gálata Ludovisi y el altar de Zeus), la de Rodas (la “más importante” ya que en ella se realizaron la Victoria de Samotracia, el Toro Farnesio, el Coloso de Rodos y el Laocoonte), la de Antioquía (en la cual debemos destacar la Fortuna de Antioquía y e Sátiro Barberini) y la de Alejandría (donde se realizaron la Alogoría del Nilo y las Tanagras).

Esta obra fue realizada en la época helenística (330 a.C. – I a.C.) la cual se inicia cuando Alejandro Magno crea su enorme imperio y extiende por todo este la cultura griega. Tras su muerte, se dividirá en diversas provincias iniciándose así la decadencia del poder de la hélade. Estas provincias, queriendo demostrar su poder frente a las otras, crearon las escuelas, comenzando así su gran afán creador que nos daría unas magníficas esculturas y unos grandes avances que los romanos heredarían. 

Hermes con Dionisos niño



Nos encontramos ante Hermes con Dionisos niño, realizada por Praxíteles en el año 340 a.C. en Grecia. Pertenece a la escultura clásica griega. En la actualidad se encuentra en Olimpia.

Esta obra, la cual es una escultura de bulto redondo realizada en mármol, representa un tema mitológico pero desde un punto de vista más humano, en este caso, al dios mensajero Hermes con Dionisos, dios del vino y el tiempo, niño. Podemos apreciar aquí la denominada curva praxiteliana, en forma de S. Presenta un gran naturalismo sensual gracias al acabado en mármol, además integra el soporte dentro del conjunto escultural, en este caso, tapado con una especie de sábana o toalla, realizado mediante el proceso de paños mojados. Una de sus principales características es que se conserva el original y que sirvió de modelo a la Iglesia Católica para la imagen de San Cristóbal con el niño Jesús.

Esta escultura se encuadra dentro de la escultura clásica griega del S. IV a.C. Esta estatuaria destaca por romper con la ley de la frontalidad gracias al contraposto , en este caso, la “S praxiteliana”. También las proporciones debían ser armónicas, representándose el esqueleto perfecto con el desnudo ya que se representaban mejor así la movilidad de las articulaciones. Destacando los pectorales, la cintura y el ángulo inguinal. De este período también podemos nombrar autores como Escopas quien realizó obras como Ménade, Lisipo con obras como el Apoxiomeno o Leócares quien esculpió la Diana Cazadora y el Apolo Bervedere.

Esta obra se realizó en el S.IV a.C., en plena etapa clásica, de la cual debemos destacar la importancia de las polis como centro militar, económico, político y administrativo, destacando Atenas, la cual implantó el “gobierno del pueblo” o democracia, un gran avance básico en la sociedad actual. También es importante el enfrentamiento con los persas por el control de Asia Menor, en las famosas Guerras Médicas. Pero también es la mayor etapa cultural, llena de avances filosóficos, culturales, artísticos y matemáticos en el llamado “milagro griego”.

Friso de las Panateneas



Nos encontramos ante el Friso de las Panateneas del Partenón de Atenas, Grecia esculpido por Fidias en el 447 a.C. aproximadamente. Pertenece a la escultura clásica del siglo V a.C. En la actualidad, sus piezas se encuentran principalmente en el Museo Británico de Londres, Reino Unido y en el Museo de la Acrópolis de Atenas, Grecia.

Este friso se encuentra en el exterior de la naos del Partenón la cual es de orden jónico. Es un friso corrido alrededor de toda esta habitación que representa la procesión de las panateneas, mujeres que tejían el peplos para la estatua de Atenea Parthenos o Atenea Virgen. Es un bajorrelieve. En él podemos apreciar claroscuros, además de una gran perfección técnica propia de este autor. Debemos destacar que los ropajes que portan estas mujeres presenta la técnica de los paños mojados ya que se pega a su cuerpo y, además, presenta una gran cantidad de pliegues los cuales se asemejan a la textura de unos ropajes reales.

Esta obra pertenece a la estatuaria clásica del S.V a.C. Aquí, predominan las figuras humanas destacando las ideas de perfección y la virtud de la belleza. Se empleaba un canon de proporciones de 7 cabezas (que pasaría a ser 8 en el siglo siguiente), se creía que la desnudez era el máximo estilo de perfección y se marcaban mucho los músculos, principalmente los pectorales y el ángulo inguinal. Fidias destaca por sus claroscuros, el virtuosismo de las formas y la técnica de los paños mojados. Algunas otras obras importantes de este escultor son Las Parcas y el Zeus Olímpico, situado en el templo de este dios en Olimpia. También destacan Mirón con su Discóbolo y Policleto, creador del primer canon de proporciones en Grecia, destacando el Doríforo y el Diadúmeno.

Esta obra fue realizada en el Período Clásico (450 a.C. – 323 a.C.). Aquí debemos destacar las Guerras Médicas que enfrentaron a los griegos contra los persas que, en su afán expansivo, buscaban conquistar la península griega. Es la época de esplendor de Atenas (con Pericles y la democracia), Tebas y Esparta. Pero no solo destacan los escultores, también es la época de máximo esplendor de la filosofía la cual comenzará a hablar de los seres humanos, dejando de centrarse en el mundo y su origen.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Busto de Nefertiti



Nos encontramos ante el Busto de Nefertiti perteneciente al Imperio Medio (1.550 a.C. – 1.069 a.C.), concretamente al reindo de Amenofis IV o Akhenatón de la dinastía XVIII. Es de autor desconocido y pertenece a la escultura del estilo de Tell-El-Amarna En la actualidad, se encuentra en el Museo de Berlín, Alemania.

Esta obra es un busto perteneciente al estilo de Tell-El-Amarna representa a Nefertiti, la esposa del faraón Amenofis IV. Podemos apreciar que es un busto bastante naturalista, aunque alarga la cabeza hacia atrás de forma poco realista cosa que estaba relacionada con el culto monoteísta al dios Atón. Esta figura está policromada en diversos tonos: la piel es de un tono ocre y el collar y el gorro están policromados en tonos azulados y dorados. Destaca el maquillaje de sus labios y párpados aunque debemos añadir que tiene pintada únicamente la pupila del ojo derecho. Se cree que este busto fue realizado para que sirviera de modelos a otras estatuas, no para su exposición.

Este busto presenta unas características especiales, que no comparte con el resto de las estatuas ya que pertenece al estilo impuesto por Amenofis IV durante su reinado. Aquí no se buscaba la deificación de los miembros de la familia real, sino que primaba el naturalismo en las figuras, rostros y expresiones. Sin embargo, algo que le hacía parecer algo antinatural era el alargamiento de las cabezas en honor a Atón, dios solar.

Cuando este busto fue realizado, Egipto se encontraba sumergido en el Imperio Nuevo (1.550 a.C. – 1.069 a.C.) en el que debemos destacar los reinados de Hatshepsut, Amenofis IV, Tutankamón y Ramsés II entre otros. Fue el período de máximo esplendor de los templos entre los cuales destacaba el de Abu Simbel. Las esplendorosas tumbas se abandonan, construyéndose hipogeos excavados en la roca los cuales se agrupaban en valles como el de los Reyes o el de las Reinas.

Triada de Mikerinos, la diosa Hathor y el gnomo de Kynópolis



Nos encontramos ante la Triada de Mikerinos con la diosa Hathor y el gnomo de Kynópolis. Realizada durante el Imperio Antiguo (2686 a.C. – 2173 a.C.). Es una obra de autor desconocido, perteneciente a la escultura religiosa.

Esta escultura es un alto relieve en el que se representan al faraón Mikerinos con la diosa Hathor y el gnomo o espíritu de Kynópolis (una de las provincias de Egipto). El faraón se representa en el centro, de forma hierática y majestuosa, con aspecto de divinidad. Podemos apreciar como está coronado por la corona del Alto Egipto, destacando también en él la pequeña barba y el faldín del cual podemos destacar sus labrados, intentando imitar los pliegues del ropaje. Se representa con el pie izquierdo adelantado, símbolo de poder e importancia. A su derecha se halla Hathor, diosa egipcia de la monarquía y patrona de los nacimientos. Está representada con forma de mujer, aunque en su cabeza lleva unos cuernos de vaca en cuyo centro se halla una representación del sol. Presenta también un gran hieratismo y majestuosidad en su porte, además, sus ropajes se representan muy pegados al cuerpo de forma que se marca toda su figura. Su pie izquierdo también está adelantado, aunque de forma menos pronunciada que el del faraón, indicando así su menor importancia. Finalmente, a la izquierda de Micerinos se halla el gnomo de Kynópolis, representación de una provincia. De aquí destacamos también su hieratismo y sus ropajes que se adhieren totalmente a su figura. Esta figura no tiene su pie izquierdo adelantado, denotando así que es la menos importante de las tres figuras. Podemos destacar el hieratismo, la ley de la frontalidad y el canon de los 18 puños en los tres.

Esta estatua pertenece a la escultura religiosa. Esta se caracteriza por una gran rigidez y una idealización de los personajes representados ya que se asemejan con los dioses. Presentan el canon de los 18 puños, el cual nos indica que el ser humano perfecto debe medir 18 veces su propio puño, distribuyendo un cierto número de cada uno de estos por zonas del cuerpo (2 para la cabeza, 10 entre los hombros y las rodillas, 6 el resto) y la ley de la frontalidad mediante la cual la línea de los hombros y la cadera se representan rectas de forma que el eje del cuerpo no se desvía. Estas estatuas solían hacerse en un único bloque de piedra, sin separaciones, buscando que las figuras no se rompieran en diversos pedazos.

Esta obra fue realizada durante el Imperio Antiguo (2686 a.C. – 2173 a.C.). Esta es una de las etapas más importantes del denominado “milagro del Nilo”. La civilización egipcia es considerado esto ya que surgió debido a este río que fue la principal vía de comunicación, que se constituyó como frontera que separa la tierra de los vivos (este) y la de los muertos (oeste) y que les servía como base a sus creencias al pasar por ciclos de bajadas y crecidas anuales (vida-muerte). Sus crecidas también hicieron que los campesinos, sin trabajo debido a la inundación de sus campos, se marcharan a trabajar como obreros.

El escriba sentado



Nos encontramos ante el Escriba Sentado, encontrado en Sakkara y perteneciente a la V dinastía del Imperio Antiguo (2686 a.C. – 2173 a.C.). Es una obra de autor desconocido y perteneciente a la escultura cortesana egipcia. En la actualidad, se halla en el Museo del Louvre en París, Francia.

Ésta es una escultura de bulto redondo situada sobre un soporte de corte rectilíneo. Está realizada en bloques de piedra caliza, exceptuando sus ojos los cuales son de cristal. Está policromado en tonos ocres – la piel – y negro – el pelo. Es una escultura sedente aunque no tan hierática como las esculturas religiosas. Debemos destacar la relajación en su espalda y en los brazos – que además aparecen despegados del cuerpo, cosa muy extraña en la estatuaria egipcia ya que temían que los brazos se rompieran al separarlos del cuerpo-, además de su cuerpo no idealizado que nos muestra a una persona normal y corriente, no a un dios. También expresa emociones ya que su rostro muestra una gran naturalidad. Se muestra realizando su trabajo por tanto, podemos observar el material de escritura que lleva. Finalmente, la finalidad de esta escultura debía ser religioso ya que se creía que el Ka o alma del difunto habitaría en estas estatuas tras su muerte.

Esta estatua pertenece a la escultura cortesana de la V dinastía, estas estatuas presentan una serie de características pues a parte de las que comparten con las estatuas religiosas es decir, la armonía en las proporciones (canon de los 18 puños) la cual dividía una determinada cantidad de “puños” por zonas del cuerpo la ley de la frontalidad que consiste en representar recta la línea de los hombros y las caderas permitiendo que el eje del cuerpo no se desvíe, también tiene otras como la menor solemnidad y el mayor naturalismo tanto del cuerpo, como de la cara teniendo además una cierta relajación. Estas esculturas se hacían por un motivo religioso y buscaban una representación fiel del difunto, para que el Ka o alma pudiera encontrar su morada.

La época en la que esta escultura se realiza es el Imperio Antiguo (2686 a.C. – 2173 a.C.). Esta es la época de los grandes faraones y de las primeras pirámides. Debemos destacar la actuación de Zoser, Kefrén, Keops y Mikerinos entre otros, además de sus pirámides, las primeras que se hicieron, destacando sobre todo la de Zoser, lugar en el que se encontró la estatua que hemos comentado, la pirámide escalonada realizada por Imhotep compuesta por una serie de mastabas superpuestas, la cual inició el período de esplendor de la arquitectura egipcia. 

jueves, 6 de diciembre de 2012

Venus de Willendorf




Nos encontramos ante la Venus de Willendorf perteneciente al Paleolítico Superior, concretamente al período Auriñacense (32.000 a.C. – 20.000 a.C.). Fue encontrada en Willendorf (Austria). Es de autor desconocido y pertenece a la escultura prehistórica.

Esta obra es una escultura de bulto redondo realizado sobre piedra caliza y con unas dimensiones de 11 cm de alto y 5,7 cm de ancho. Está pintada de color ocre. Podemos apreciar la gran voluptuosidad que presentan ciertas zonas como los pechos, las caderas y las nalgas, además de que no se le talla la cara sino que se la cubre con una especie de gorro. Esta figura se realizó debido a la creencia religiosa de que atraería la fecundidad.

Esta escultura pertenece a la estatuaria prehistórica. En este período no existe una gran variedad de esculturas, no es el arte predominante, aunque sí que destacan las numerosas venus, representaciones femeninas relacionadas con la fecundidad. Estas figuras eran de carácter religioso-supersticioso y presentaban una gran anchura en las caderas, los pechos y las nalgas, pensando que así las mujeres se quedarían embarazadas con más facilidad. Algunas veces, se representaban también junto con el cuerno de la abundancia como en el caso de la Venus del Cuerno o de Laussel.

Cuando esta obra fue realizada, la humanidad se hallaba sumergida en plena glaciación. Los seres humanos eran nómadas, es decir, no tenían un asentamiento fijo sino que se dedicaban a vagar por diversos territorios asentándose en el interior de las cuevas debido a las temperaturas exteriores. También eran, además, depredadores ya que se dedicaba únicamente a la caza y la recolección de frutos, adaptando sus herramientas al frío glaciar que les envolvía y parecía eterno.