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sábado, 19 de enero de 2013

Virgen de Montserrat



Nos encontramos ante la Virgen de Montserrat de autor desconocido. Es una escultura del S.XII, perteneciente a la escuela catalana del arte románico.

Esta estatua, que mide 95 centímetros y está realizada en madera de álamo, representa a una Virgen sedente con el niño en brazos. Destaca por su rigidez y su hieratismo, característico de la estatuaria románica. Lleva en su mano la bola que simboliza al mundo (fuerte carácter simbólico de los elementos) y, el niño, levanta la mano derecha dando su bendición al mundo mientras sostiene en su mano izquierda una piña. La imagen está policromada completamente en tonos dorados, exceptuando la cara y mano de la Virgen y el niño que son de color negro. El uso de este color en las Vírgenes románicas es usual, aunque no se conoce el motivo de este cambio. La finalidad de esta estatua es didáctica (enseñar al pueblo la grandiosidad de la Madre de Dios).

La escultura románica está íntimamente ligada a las fachadas de las iglesias siendo casi exclusiva en ellas. Los temas principales eran la exaltación de la gloria de Cristo – el cual solía representarse rodeado por los tetramorfos, figuras alegóricas de los cuatro evangelistas -, el Apocalipsis… Sin embargo, también podemos apreciar algunas veces imágenes paganas como monstruos los cuales infundían temor en los hombres. Esta estatuaria se caracterizaba por el esquematismo, antinaturalismo, simbolismo, rigidez, simetría e hieratismo. Interesaba más el contenido que la imagen en sí, ya que su función era didáctica, por lo que a veces no estaban muy cuidadas. Por otra parte, también se representaban imágenes (principalmente crucificados y vírgenes entronizadas).

Cuando esta virgen fue realizada Europa se hallaba sumergida en plena Edad Media. Esta etapa se caracteriza por ser un período convulso, de frecuentes guerras y mucha miseria. Sin embargo, es la primera vez que Europa entera – separada en diversos reinos y no con un gobierno común – comparte dos características: la primera, el cristianismo que sería la religión oficial de prácticamente todo el continente (exceptuando las áreas paganas del noreste y las ortodoxas del Imperio Bizantino); la segunda, el arte románico que derivaría de esta unidad religiosa, del temor del fin del mundo en el año 1000 y de las peregrinaciones, aunque sería un arte de muy corta duración ya que enseguida se vio sustituido por la grandiosidad de las catedrales góticas.

Pantocrátor de San Clemente de Taull



Nos encontramos ante el Pantocrátor de la iglesia de San Clemente de Tahull (Lérida) de autor desconocido y pintado en el siglo XII. Pertenece a la pintura románica de la escuela catalana (inspirada en la italo-bizantina). Actualmente se encuentra en el Museo de Arte Nacional de  Cataluña.

Esta obra, una pintura al fresco localizada en el ábside de la iglesia, representa a un Cristo Pantocrátor (todo poderoso, del griego παν – todo – y  κρατος – poderoso) dentro de una mandorla, flanqueado por dos ángeles los cuales le dan una visión apocalíptica y las representaciones de los evangelistas a sus pies. Más abajo, ya en el muro, podemos apreciar como aparecen representados dentro de unos fingidos arcos y columnas la Virgen y cinco de los apóstoles. Podemos observar la gran influencia italo-bizantina que tiene esta obra debido a la falta de volumen y efectos espaciales, la simetría compositiva y el grueso trazo de las líneas que aparecen como elementos decorativos básicos. Por otra parte, también debemos destacar el paralelismo y la frontalidad de las figuras, además de los fondos monocromos. Un último detalle a destacar en esta imagen son las palabras escritas en el libro que porta el Cristo: EGO SUM LUX MUNDI, es decir, yo soy la luz del mundo dejando clara la intencionalidad, no sólo religiosa, sino también didáctica de esta obra.

Esta obra se engloba dentro de la pintura románica. Esta se caracteriza por la preponderancia escultórica y la poca pintura (aunque siempre policromada). Hay dos principales influencias, la carolingia (movimiento, expresividad, realismo plástico) y la bizantina (sin volumen ni efectos espaciales, simetría compositiva, contornos delimitados por trazos oscuros). A parte de esto, también se caracteriza por las posturas paralelas, el fondo monocromo, la frontalidad y el muro al fresco con retoques al temple. La iconografía se caracteriza por el Pantocrátor con los tetramorfos en el ábside, la Virgen con los apóstoles en el nivel inferior, pasajes del Evangelio o alegorías en el resto de muros y escenas del Juicio Final a los pies. En España, dentro de la pintura mural, destacan la escuela catalana inspirada en el estilo italo-bizantino (algunos ejemplos de aquí serían San Clemente de Taull, Santa María de Taull y  San Baudelio de Berlanga) y la escuela de Castilla y León de influencia carolingia (algunos ejemplos serían la Cripta de San Isidoro de León, San Justo en Segovia, San Juan de la Peña, San Román de Toledo y San Pedro de Arlanza). En la pintura sobre tabla destacan los altares dedicados a Cristo y, en menor medida, la Virgen y los Santos titulares de la iglesia. Finalmente, otro importante tipo de arte son los tapices como el Tapiz de Bayeux o las miniaturas que aparecen en la biblia y los manuscritos.

El período de este arte se caracteriza por ser el primer estilo internacional de Occidente el cual apareció gracias a la unidad espiritual del continente. Se extendió con rapidez gracias a las peregrinaciones, muy habituales en aquella época, como el Camino de Santiago. Del siglo V al X hubo una gran variedad regional, cosa que provocó un rápido cambio al arte gótico (en el S.XII ya se hacían construcciones góticas en París).