domingo, 14 de abril de 2013

Autorretrato (Van Gogh)



Nos encontramos ante un Autorretrato de Vicent van Gogh en el año 1889. Es una muestra de la pintura postimpresionista. Actualmente se encuentra en el Museo de Orsay, París, Francia.

La obra nos muestra al propio autor, en buen estado de forma tras sufrir una grave crisis de salud poco tiempo antes. Sin embargo, su mirada nos muestra que está lleno de preocupaciones y problemas. Van Gogh emplea una técnica muy personal para pintar el fondo, el traje y el pelo: las líneas onduladas azules (fondo y traje) y naranjas (pelo); en contraste con esto, se marcan mucho las líneas de otras zonas como los ojos. En este autorretrato, en definitiva, prima la expresión de carácter y sus emociones/preocupaciones. Van Gogh se caracteriza por infundir un gran simbolismo a su obra mediante el color y la línea. Entre sus obras destacamos “La noche estrellada”, sus autorretratos y “Dormitorio de van Gogh”.

Esta obra pertenece al Impresionismo. Este arte se basa en la búsqueda de los sentimientos, que se intentan plasmar en las obras. Los principales autores son van Gogh, Seurat con obras como “El baño de Asnieres”, Cezanne con sus “Jugadores de cartas”, Gauguin quien centra su obra en sitios exóticos como Tahití, Lautrec con sus carteles y Sorolla. 

La clase de danza



Nos encontramos ante La clase de danza pintada por Edgar Degas en 1874. Es una muestra de la pintura impresionista.

La obra nos muestra una clase de danza. Podemos ver como un profesor con un bastón se posiciona en el centro, mientras un grupo de niñas y jóvenes vestidas con tutú y zapatillas de ballet le rodean. Algunas de estas jóvenes bailan, otras están paradas de pie o sentadas. Las líneas son muy difusas y, por ejemplo, apenas podemos distinguir las figuras del fondo.  La luz entra por la parte inferior izquierda, quizás simulando una ventana que estuviera en esa pared. El autor, Degas, se caracteriza por darle importancia al dibujo, por no pintar el aire libro sino reflejar la vida en París. Tiene una fuerte preocupación por la luz y destaca por sus composiciones. Algunas obras destacadas son “Bailarina en escena”, “Fin en arabesco” o “Las carreras”.

Esta obra es una muestra del Impresionismo el cual destaca por su uso de la luz, debido a los descubrimientos científicos. No se mezclan los colores, se busca captar los efectos de la luz y, para ello, se hace un estudio científico del cuadro. Las pinceladas suelen ser sueltas y el paisaje es muy frecuente. Algunos pintores destacados serían Manet con obras como “Comida sobre la hierba” u “Olimpia”, Renoir con obras como “Le Moulin de la Galette” o Monet con obras como “El picnic” o “Nenúfares”.


El picnic



Nos encontramos ante El picnic realizado por Claude Monet en el año 1865. Es una muestra de la pintura impresionista.

El cuadro nos muestra a un grupo de burgueses en un parque tomando un picnic. La composición es lineal. Los personajes forman diversos grupos y se encuentran en distintas posiciones: unos están de pie, otros sentados, algunos charlan y se mueven, otros permanecen quietos… La luz llega al cuadro desde la parte izquierda, volviendo las hojas de los árboles de esa zona mucho más claras. La línea es difusa, uniendo a los personajes con el entorno, creando un ambiente idílico y la pincelada es suelta. Capta un momento concreto, como si de una fotografía se tratara y tiene un estudio científico de la luz y la composición. Monet, el padre del Impresionismo, destaca por obras como “Nenúfares”, “Estación de San Lorenzo” o “Puente de Wetminster”.

Esta obra es una muestra del Impresionismo el cual destaca por su uso de la luz, debido a los descubrimientos científicos. No se mezclan los colores, se busca captar los efectos de la luz y, para ello, se hace un estudio científico del cuadro. Las pinceladas suelen ser sueltas y el paisaje es muy frecuente. Algunos pintores destacados serían Manet con obras como “Comida sobre la hierba” u “Olimpia”, Renoir con obras como “Le Moulin de la Galette” o Degas quien destaca por sus “clases de baile”.


Vagón de tercera



Nos encontramos ante El vagón de tercera clase realizado por Honoré Daumier en el año 1862. Es un ejemplo de la pintura realista. En la actualidad, se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York, Estados Unidos.

La obra nos muestra un vagón de ferrocarril repleto de gente. En el fondo, podemos observar a burgueses (fácilmente reconocibles por sus sombreros), pero, en el primer plano, se destacan tres, o mejor dicho cuatro, personajes. A la izquierda vemos a una mujer joven, con ropas humildes, con un pequeño bebé entre sus brazos; en el centro, a una anciana mujer también de humilde apariencia, que sostiene un canasto entre sus manos; finalmente, a la derecha, aparece un niño pobre de unos 8 o 9 años, dormido. La forma en la que el artista trata el cuadro, su forma de realizar las pinceladas, le acerca mucho a los autores impresionistas y postimpresionistas. Se centra en reflejar los sentimientos humanos. Otras obras suyas destacadas serían, además de sus numerosas caricaturas,  “La revuelta” o “Ecce-Hommo”.

Esta obra pertenece a la pintura realista. Esta varía bastante en función de los artistas, especialmente en lo que se refiere a la importancia de la línea. Las composiciones suelen ser fáciles de entender. El contenido es el hombre en su actividad ya que se entiende el arte como un arma para el cambio social. Otros autores destacados serían Courbet, teórico y líder del movimiento, con obras como “El entierro de Ornans” o “El estudio del pintor” y Millet con su “Ángelus”.

Cuando este cuadro fue realizado, Europa se hallaba en una época de transformaciones. Tras las revoluciones burguesas que habían otorgado el poder a este grupo social, se había despertado un nuevo sentimiento: había comenzado la lucha de clases, el proletariado quería que su importancia fuera reconocida. Quería dejar de ser explotado de forma indiscriminada por una miseria. Es la época de Marx y el comunismo, del anarquismo, de las luchas obreras, de las huelgas y manifestaciones, del socialismo utópico… Es, en definitiva, un nuevo ciclo de revoluciones, de lucha por nuestros derechos.

Ángelus



Nos encontramos ante El Ángelus realizado por Jean François Millet entre los años 1857 y 1859. Es un ejemplo de la pintura francesa del Realismo. Actualmente, se encuentra en el Museo de Orsay de París, Francia.

Este cuadro nos muestra una escena campestre. Los dos personajes, un hombre y una mujer, trabajadores del campo ambos, han parado sus labores para rezar el Ángelus, oración que recuerda el saludo del ángel a María en la Anunciación. Se les representa con gran recogimiento y espiritualidad. Sus caras quedan en sombra, pero la luz  destaca sus gestos y actitudes. La atmósfera de la escena es neblinosa, volviendo uno los personajes y el paisaje y dando una sensación de mayor recogimiento aún si es posible. El autor intentó con esta obra dejar de lado la superficialidad e individualismo del arte romántico. Millet destaca por ser el pintor de los campesinos y por sus obras sin reivindicaciones. Siempre deja un hueco para la esperanza. El uso de la luz le acerca al Impresionismo.

Esta obra pertenece a la pintura realista. Esta varía bastante en función de los artistas, especialmente en lo que se refiere a la importancia de la línea. Las composiciones suelen ser fáciles de entender. El contenido es el hombre en su actividad ya que se entiende el arte como un arma para el cambio social. Otros autores destacados serían Courbet, teórico y líder del movimiento, con obras como “El entierro de Ornans” o “El estudio del pintor” y Daumier con obras como “Vagón de tercera clase”.

Cuando este cuadro fue realizado, Europa se hallaba en una época de transformaciones. Tras las revoluciones burguesas que habían otorgado el poder a este grupo social, se había despertado un nuevo sentimiento: había comenzado la lucha de clases, el proletariado quería que su importancia fuera reconocida. Quería dejar de ser explotado de forma indiscriminada por una miseria. Es la época de Marx y el comunismo, del anarquismo, de las luchas obreras, de las huelgas y manifestaciones, del socialismo utópico… Es, en definitiva, un nuevo ciclo de revoluciones, de lucha por nuestros derechos.

La libertad guiando al pueblo



Nos encontramos ante La libertad guiando al pueblo pintado por Eugéne Delacroix en el año 1830. Es un óleo sobre lienzo y pertenece a la pintura francesa del Romanticismo. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre.

Esta obra representa las revueltas populares en París en el año 1830. Presenta una composición piramidal, en cuya cúspide se encuentra una mujer (la alegoría de la libertad). Esta lleva el gorro frigio (símbolo republicano), porta la bandera francesa tricolor y una bayoneta. Además, tiene el torso desnudo. El entorno en el que se desarrolla la escena es una ciudad pues vemos de fondo edificios, en este caso se trata de París. Detrás de la mujer podemos apreciar un grupo de personas de diversas clases sociales: un hombre de aspecto pobre con espada, un burgués con un rifle, un adolescente con dos pistolas… En la parte inferior podemos apreciar algunos cadáveres, dándonos a entender la destrucción que generó esta nueva revolución popular. El cuadro destaca por los colores pálidos, la luz irreal y la pincelada suelta y desenvuelta. Presenta unos trazos que lo hacen parecer mágico. Delacroix es el autor romántico por excelencia. Se caracteriza por el uso de la luz en sus cuadros y por sus pinceladas. Algunas de sus obras más importantes son “La matanza de Quíos” (1824) y “La muerte de Sardanápalo” (1828).

La pintura romántica se caracteriza por el cambio formal y la vuelta a las diagonales barrocas, las formas abiertas, los juegos de luces y sombras, las formas abiertas, el movimiento… También se produce un cambio en la temática. Se representan temas contemporáneos, de lugares exóticos, imaginados, etc. Dentro de este período destacan, además de Delacroix, Gericault con obras como “La balsa de Medusa” (1819) o Friedrich con sus paisajes.

Cuando este cuadro fue realizado, Francia había comenzado la Revolución de 1830. En esta, el pueblo se levantó en barricadas contras el rey Carlos X quien había suprimido el Parlamento y buscaba restringir la libertad de prensa. Esta revolución acabó con la proclamación de la monarquía constitucional de Luis Felipe I de Francia quien dotó al país de una Constitución. Así Francia demostró que el país no se había dormido tras la Revolución de 1789, que seguía en pie de guerra, dispuesto a todo por obtener sus derechos.

sábado, 13 de abril de 2013

La carga de los Mamelucos



Nos encontramos ante el cuadro La carga de los Mamelucos o el 2 de mayo de 1808 realizado por Francisco de Goya en 1814. Es un óleo sobre lienzo y pertenece a la pintura española neoclásica.

El cuadro representa la revuelta popular iniciada el 2 de mayo de 1808 por el pueblo madrileño que provocaría la Guerra de la Independencia. La escena central la forma un Mameluco que cae del caballo, muerto, mientras otro ciudadano apuñala a su caballo. Se pueden observar los rostros de terror del ejército francés, el más fuerte del momento, que no se esperaba el ataque popular. La técnica usada se caracteriza por las pinceladas rápidas, sueltas, a base de manchones, como si fueran un estallido de violencia. La escena está teñida de dramatismo y los colores son muy brillantes. Se usa un gran juego de luces y sombras para destacar detalles. Esta obra se trata de un manifiesto antibelicista, que nos muestra el odio indiscriminado que genera la violencia. Goya siempre fue un pintor un tanto independiente, con un estilo propio. Pasó por muchas fases debido a su agitada vida, llegando incluso a ser pintor de la Corte. Entre sus cuadros más importantes debemos destacar “La maja desnuda” y “La maja vestida”, “Los fusilamientos del 3 de Mayo”, “La familia de Carlos IV” y la colección “Los desastres de la Guerra” en la que critica duramente la Guerra de la Independencia.

Cuando este cuadro se pintó, España acababa de expulsar al invasor francés. Napoleón había tomado el país mediante engaños al rey, Carlos IV, y a su heredero, futuro Fernando VII. Así, el pueblo madrileño, inició una revuelta popular que acabaría por extenderse a toda España. Paralelamente, en Cádiz se inició una auténtica revolución liberal y burguesa que culminaría con la Constitución de 1812, popularmente conocida como “La Pepa”, primera constitución de España que marcaría el comienzo de la libertad.